UNA FIESTA CON HISTORIA

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1966

FIESTA DE TRUMAN CAPOTE

El 28 de noviembre de 1966 se realizó el Black and White Ball, o Baile en Blanco y Negro, histórica reunión social que Truman Capote organizó en el hotel Plaza de Nueva York.

Las invitaciones, enviadas a principios de octubre sólo a 500 elegidos del escritor, decían: "En honor de la señora Katharine Graham, el señor Truman Capote se sentiría muy honrado con su compañía para el Baile en Blanco y Negro el lunes 28 de noviembre, a las 10 de la noche, en el gran salón de baile del Plaza". Más abajo se especificaba el dress code: Caballeros: traje de etiqueta negro y máscara negra. Damas: vestido de noche, negro o blanco. Máscara blanca; abanico. Y una verdadera fiebre se despertó entre aquellos que no habían recibido su salvoconducto a una fiesta que los diarios neoyorquinos no sabían si catalogar como la del año, de la década o del siglo.

Ese había sido un año muy especial para el escritor. En enero había aparecido In Cold Blood (A sangre fría). Las críticas por su trabajo literario fueron positivas, y además fue acompañado por un encumbramiento social que venía amasando desde hacía varios años.

El escritor dijo haber invertido en la fiesta 155.000 dólares para que todo saliera sin posibilidad de errores. A pesar de que el menú de la cena no fue sofisticado, compuesto principalmente por espaguetti, carne y huevos.

La pasarela por la que cantidad de celebridades entraron a la fiesta con sus mejores galas atrajo la atención de cámaras de televisión, casi 200 fotógrafos, columnistas de moda y una multitud de curiosos. Por ahí desfilaron Frank Sinatra y su flamante mujer, Mia Farrow; Andy Warhol, Sammy Davis Jr., Tennessee Williams, Marlene Dietrich, Nelson Rockefeller, Henry Fonda, Greta Garbo, Oscar de la Renta y hasta el marajá de Jaipur.

Todos iban enmascarados, menos Warhol, que dio por hecho que él llevaba la máscara de serie. Las máscaras eran de todo tipo, una cabeza dorada de unicornio u otra que representaba dos cisnes entrelazados… Eso sí, debían quitarse en medianoche, para que entonces pudieran verse las caras.