2007: Las hipotecas ‘subprime’, el origen de la crisis

2 de enero de 2014

En el año 2007 incorporamos un nuevo concepto a nuestro vocabulario de terminología económica, que no ha dejado de ampliarse desde entonces: hipotecas subprime. En el mercado financiero de Estados Unidos, esta expresión da nombre a los créditos hipotecarios con un riesgo de impago muy superior a la media. El riesgo radica en el hecho de que se concedieron, principalmente, a particulares y empresas con una escasa solvencia.

Aunque el peligro potencial de las prácticas bancarias con este tipo de créditos era conocido, no fue hasta principios de 2007 en que empezaron a darse serias voces de alarma. Especialmente porque durante años, estas hipotecas subprime o basura se habían empaquetado masivamente en complejos productos financieros, transferidos a fondos de inversión y planes de pensiones. Grandes inversores cerraban a diario millonarias operaciones en las que estos productos pasaban rápidamente de unas manos a otras. Y en la gran mayoría de los casos lo hacían sin conocer o, más bien, sin importarles la verdadera naturaleza de los productos tóxicos que manejaban.

En 2007, la subida progresiva de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal y el aumento de las cuotas de las subprime dispararon la tasa de morosidad y aumentaron las ejecuciones hipotecarias. Entidades bancarias de primer orden e importantes fondos de inversión  internacionales se dieron cuenta entonces de que una gran parte de sus activos, comprometidos en hipotecas de alto riesgo, corrían serio peligro.

Contagio planetario

Durante el mes de agosto de 2007 el problema se contagia a los mercados financieros. Los días 9 y 10 las bolsas de todo el mundo se desploman después de que BNP Paribas, uno de los mayores bancos europeos, anunciase que suspendía el valor liquidativo de tres fondos. En EE.UU. y en Europa se responde con inyecciones masivas de liquidez para calmar las enormes tensiones en los mercados. El estallido de la burbuja inmobiliaria en Estados Unidos ya había inoculado el virus de la crisis a la economía global.

En 2008, la crisis se desata con toda su crudeza para millones de personas en todo el mundo.  La quiebra del gigante bancario Lehman Brothers en septiembre de 2008 simboliza el fin de una época y la entrada en una segunda Gran Depresión, en la que aún seguimos sumidos.

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