2008: Obama, el primer presidente negro de EE.UU

4 de enero de 2014

La elección de Barack Obama como presidente de los Estados Unidos supuso un extraordinario hito en un país de libertades cuya historia, paradójicamente, ha estado marcada durante demasiado tiempo por la esclavitud y la segregación racial. Nunca antes, un ciudadano afroamericano había accedido al cargo de mayor poder en el país y en el mundo. El esperanzador ‘Yes, We Can’ de la campaña del senador de Illinois conectó con millones de estadounidenses e hizo realidad parte del sueño que Martin Luther King reveló al mundo 45 años atrás durante la Marcha de Washington.
Barack Hussein Obama, nacido en Honolulú, de padre keniano y madre estadounidense, vivió durante algunos años de su niñez en Yakarta. Estudió en las universidades de Columbia y Harvard y se implicó activamente en proyectos comunitarios en el South Side de Chicago. Tras años en que combinó la enseñanza universitaria con el ejercicio de la abogacía, Obama arrancó su meteórica cerrera política en 1996, año en el que fue elegido senador del decimotercer distrito de Illinois.
Tras ser reelegido para el Senado de Illinois en 1998 y en 2002, en noviembre de 2004 cosechó un apabullante triunfo en las elecciones para el Senado de Estados Unidos y se convirtió en el quinto senador negro en la historia del país.
El 10 de febrero de 2007 anunció su candidatura a la presidencia de EE.UU. Tras imponerse a Hillary Clinton en las primarias del Partido Demócrata, Obama se enfrentó en la campaña electoral por la presidencia al candidato republicano y senador de Arizona, John McCain, un político veterano y héroe de guerra en Vietnam.
Esperanza y cambio
Apoyado en el católico Joe Biden, senador de Delaware y su candidato para la vicepresidencia, Obama construyó un discurso de esperanza y cambio muy distanciado del estilo agrio y beligerante de la Administración Bush. Entre sus grandes objetivos políticos, el candidato demócrata proponía la retirada de las tropas estadounidenses desplegadas en Irak, el establecimiento de un modelo de asistencia sanitaria universal y la progresiva disminución de la dependencia energética del país.
El 4 de noviembre de 2008, Barack Obama obtuvo una incontestable victoria en las presidenciales, con 365 votos electorales frente a los 173 de John McCain y casi el 53% del respaldo popular. Obama recibió más votos que cualquier otro candidato presidencial en la historia de EE.UU. al superar los 69 millones de votos.
Esa noche, una muchedumbre se reunió en el Grant Park de Chicago para celebrar el triunfo del primer presidente afroamericano. Allí, frente a cientos de rostros de emocionados seguidores entusiastas, Barack Obama afirmó solemnemente: “El cambio ha llegado a Estados Unidos”. Comenzaba una nueva etapa política a la que la dura crisis económica, algunas promesas incumplidas y el enconado enfrentamiento político con los republicanos han ido restando buena parte de su inicial idealismo.

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