2010: WikiLeaks, la mayor filtración de la historia

9 de enero de 2014

El año 2010 fue una auténtica pesadilla para las más altas esferas del poder político y diplomático de Estados Unidos. Hasta en tres ocasiones la organización WikiLeaks filtró masivamente documentos oficiales de carácter confidencial que dejaron en entredicho las actuaciones en política exterior de Washington y del ejército estadounidense en Irak y Afganistán. Desde entonces, Julian Assange, el creador de esta red internacional dedicada a revelar secretos incómodos del poder, se ha convertido en una de las personalidades más influyentes y controvertidas del planeta.

El lanzamiento del sitio web de WikiLeaks tuvo lugar en diciembre de 2006, y en 2007 ya difundió un vídeo que mostraba a periodistas que eran tiroteados por soldados estadounidenses en Bagdad, imágenes que causaron un gran impacto en la opinión pública mundial. Sin embargo, no fue hasta julio de 2010 en que WikiLeaks alcanzó la categoría de actor destacado en las relaciones internacionales. El 25 de julio, The New York Times, The Guardian y Der Spiegel hicieron públicos 92.000 documentos facilitados por WikiLeaks sobre la Guerra de Afganistán. Los documentos revelaban datos muy delicados y no conocidos sobre víctimas civiles causadas por las tropas de EE.UU. y sus aliados o sobre conexiones entre los servicios secretos paquistaníes y los talibanes. Washington acusó a WikiLeaks de poner en peligro la vida de civiles que aparecían en los informes militares y Assange replicó que el Gobierno estadounidense había sido avisado de la filtración días antes para no exponer a algunos informadores.

El 22 de octubre EE.UU. recibió otra bofetada monumental con la publicación de casi 400.000 documentos filtrados desde el Pentágono sobre la Guerra de Irak y la ocupación estadounidense en el país entre enero de 2004 y diciembre de 2009. Esa filtración fue un nuevo motivo de vergüenza para Washington, ya que, entre otros hechos, hizo público el uso sistemático de la tortura por parte de las tropas desplegadas en el país. También en este caso, el seguimiento de la filtración se hizo a través del sitio web de WikiLeaks y de las ediciones digitales The New York Times, The Guardian y Der Spiegel, a los que se sumaron Le Monde, El País, Al Jazeera y el Bureau of Investigative Journalism.

Incómodos secretos diplomáticos

Con el denominado Cablegate, WikiLeaks y Julian Assange lograron incomodar al conjunto de la comunidad internacional. El 28 de noviembre filtraron a la prensa más de 250.000 comunicaciones  entre el Departamento de Estado de EE.UU. y sus embajadas por todo el mundo, algunas de ellas muy comprometedoras. Fue la mayor filtración de documentos secretos hasta la fecha: 15.000 de esos cables estaban catalogados como secretos y 100.000 eran confidenciales.

Gracias a WikiLeaks supimos, por ejemplo, que la embajada de EE.UU. en Madrid trató de boicotear las causas judiciales abiertas en España contra políticos y militares estadounidenses presuntamente implicados en crímenes de guerra en Irak, en las torturas en Guantánamo o en los vuelos secretos de la CIA.

Desde junio de 2012, Julian Assange permanece refugiado en la embajada de Ecuador en Londres para impedir ser entregado a la Justicia de Suecia, que lo requiere por presuntos delitos sexuales. Assange siempre ha negado las acusaciones y denuncia que EE.UU. persigue su extradición para juzgarlo y condenarlo por espionaje, lo que podría suponerle la pena de muerte.

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