El enigma de los círculos de la cosecha

14 de mayo de 2020

A principios de los años 80 aparecieron en Wiltshire, al sur de Inglaterra, unos extraños círculos dibujados en los campos de cereales. Este acontecimiento llamó poderosamente la atención de los granjeros afectados, quienes no se podían explicar qué, quién, ni cómo se habían podido realizar los complejos diseños sobre los campos.

Parecía como si un elemento desconocido se hubiera posado sobre estos y hubiera comenzado a moverse en círculos en el sentido de las agujas del reloj, dejando impresos diferentes dibujos con una precisión asombrosa. Estos fenómenos fueron denominados los círculos de la cosecha.

Curiosamente, tras los primeros descubrimientos, este fenómeno se extendió a los campos de trigo, avena, cebada, colza e incluso patata de todo el mundo. Actualmente hay más de 10.000 círculos de la cosecha documentados y fotografiados en 30 países diferentes, entre ellos Estados Unidos, Canadá, Bulgaria, Hungría, Japón y los Países Bajos.

 

 

En un principio los diseños de los campos eran sencillas circunferencias, sin embargo, con el paso del tiempo los dibujos fueron sofisticándose. Aparecieron cruces celtas, galaxias espirales, fases de la luna y otros signos astrológicos y símbolos mágicos. Incluso un alfabeto desconocido. Este cambio fue acompañado de inquietantes preguntas: ¿qué o quién se encontraba detrás de estos cuidados diseños? ¿Tenían un mensaje oculto? Así se empezaron a barajar diferentes teorías.

 

Algunos responsabilizaban a seres venidos de otros planetas. Otros eran partidarios de fenómenos meteorológicos y algunos culpaban a gamberros con aspiraciones artísticas. En lo que muchos concuerdan actualmente es en que el fenómeno se remonta a varios siglos atrás. Antes de 1980 había registrados 400 círculos en 290 casos extraños. Ya en la edad media había crónicas en las que se hablaba de los círculos de los duendes o los círculos de las brujas. Por ello, estos se relacionaban con acontecimientos nocturnos realizados a la luz de la luna.

 

En cualquier caso, no fue hasta la aparición de la aviación que este misterioso fenómeno se hizo popular. Todo invitaba a crear especulaciones en torno a su origen ya que a pocos kilómetros se encontraban el círculo de piedras de Avebury, la pirámide llamada Silbury Hill y las ruinas de piedra de Stonehenge, el monumento prehistórico más famoso de la tierra.

 

 

Además, otros elementos aumentaban el misterio. Por ejemplo, las marcas solían aparecer por la mañana en lugares donde el día anterior no había nada. A su vez en el suelo no se detectaban rastros o residuos y las plantas de los alrededores no estaban afectadas. Aunque lo más inquietante era el hecho de que las granjas en donde aparecieron estos círculos no volvieron a ser fértiles. Ante tal preocupación, se tomaron muestras de las cosechas y se analizaron en el laboratorio. Se descubrió que las semillas de las espigas habían desaparecido como si los nódulos de los tallos hubieran estallado al proporcionarles mucho calor. Algunos atribuyeron esta radiación a la emitida por naves extraterrestres que quemaban los campos formando círculos. El biofísico Levengood y su equipo lo explicaron apoyándose en las masas de partículas de aire electrificadas llamadas plasmas. Estas también son las causantes de los relámpagos y las auroras boreales.

 

Por su parte el científico Terence Meaden presentó la posibilidad de que se tratara de un fenómeno meteorológico. El viento genera remolinos que se cargan eléctricamente por fricción interna y podrían dibujar los círculos de las cosechas. Esta teoría convencía a quienes no aceptaban la explicación sobrenatural, pero se desmoronó cuando los diseños se sofisticaron.

 

 

En ese momento entraron en escena Doug Bower y Dave Chorley, dos amigos que asumieron la autoría de gran parte de los dibujos. Confesaron que llevaban 15 años haciendo figuras en las cosechas. Bower y Chorley demostraron ser los autores ante la prensa reproduciendo una de las formas más elaboradas y tras su confesión aparecieron otros imitadores como Johnny Lundberg. Este afirmaba haber dibujado más de 100 formaciones. A pesar de las evidencias, algunos investigadores desconfían de que el origen de los círculos sea humano ya que no todos presentan las mismas características. Por ello se creó una diferenciación de los círculos realizados como engaño, que son el 80% y poseen un diseño complejo, y los círculos originales que forman el 20% restante. Estos últimos son más sencillos y fueron registrados por lo general antes de 1980. No hay evidencias ni registros de que fueran creados por el ser humano. Los originales se explicarían con una de las teorías anteriores, la del electromagnetismo, aun así, todavía hay quien plantea la posibilidad de que estos vengan de una cuarta dimensión y nosotros solo captemos impresiones aisladas. Dichas impresiones serían los círculos de cultivo. En cualquier caso, los círculos de la cosecha continúan apareciendo hoy en día y estos se han convertido en puntos de peregrinación. A las personas que los visitan se les denomina croppies o cerealólogos. De hecho, son muchas las organizaciones tecnológicas que se han creado para encontrar la explicación a estos enigmáticos círculos de la cosecha

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