El español que fue clave en el descifrado de Enigma

3 de marzo de 2020

Antonio Camazón. Este es un nombre absolutamente desconocido para la mayoría de la gente, pero eso no resta importancia al papel que jugaron sus conocimientos en criptología para desenmascarar a los nazis ayudando a descifrar Enigma.

1939. El vallisoletano Antonio Camazón se hallaba en un campo de refugiados para republicanos españoles en el sur de Francia. A sus espaldas una vida de película que aún estaba en desarrollo. Nació en 1901 y a los 12 años se coló en un barco con destino a Colombia. Allí le ´pillaron´ y fue enviado de vuelta a España. Después sus padres le mandaron a Madrid y allí destacó, durante sus estudios, en matemáticas, idiomas y criptografía. Su destino empezaba a dibujarse. Más tarde entró a formar parte de la Policía Criminal en Madrid y después, gracias a su especialización en criptografía, ingresó en el servicio secreto español.

 

LLEGADA A FRANCIA

Tras prestar servicios en la Guerra Civil española, supo que esta terminaría con la derrota del bando republicano, por lo que decidió cruzar a Francia e ingresó en un campo de concentración para los republicanos españoles en el sur. Durante su estancia consiguió enviar una carta a Gustave Bertrand, jefe del Deuxième Bureau, a quien conoció durante sus servicios en la policía y en los servicios secretos españoles. En la misiva le hablaba de sus conocimientos sobre la máquina Enigma que los nazis utilizaban para encriptar sus comunicaciones y le recordaba sus conocimientos acerca de criptografía y matemáticas.

 

Bundesarchiv, Bild 101I-769-0229-10A / Borchert, Erich (Eric) / CC-BY-SA 3.0

 

Y funcionó. Bertrand le contrató para ayudar a Alan Turing y sus equipos a descifrar Enigma, y además aceptó sus condiciones. Liberarle a él y a otros 7 españoles que provenían del servicio secreto español. Entre todos trabajaron como el “Equipo D”, dirigido por Camazón.

 

Bundesarchiv, Bild 146-2006-0188 / Lücke / CC-BY-SA 3.0

 

Junto con otro equipo de polacos también exiliados, fueron una pieza fundamental en el descifrado de la máquina nazi, y por consiguiente, ayudaron a salvar millones de vidas y a acabar con la ofensiva nazi en toda Europa. Algunos analistas consideran que el descifrado de esta tecnología punta, acortó la guerra entre dos y cuatro años.

 

VIDA POST GUERRA

Finalizada la Segunda Guerra Mundial, muchos llamaron a la puerta, incluidos los estadounidenses, quienes quisieron reclutarle para sus servicios de espionaje, pero Camazón se negó. Defendía que Francia se había portado muy bien con él. Sí aceptó la oferta que el Deuxième Bureau le puso sobre la mesa como experto en Latinoamérica y España en labores criptográficas. Aunque se cree que no solo desempeñó esta función.

 

Bletchley Park. Instalación en la que Camazñon y su equipo trabajaron junto con el equipo polaco y el de Alan Turing. CC BY-SA 4.0  – DeFacto

 

Pasó los siguientes 20 años en el país galo y regresó a España en 1968 cuando se jubiló. Falleció en Jaca en 1982 y habrían de pasar otros 20 años más hasta que su familia supo de su vida de película. Nunca contó con detalles su desempeño durante la Segunda Guerra Mundial.

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