El tren de la historia: 130 años del Orient Express

11 de noviembre de 2013
La firma de paz de la Primera Guerra Mundial, escenario de novelas y películas, aventuras, grandes accidentes, pero sobre todo lujo, forma parte de la identidad del Orient Express

Hace 130 años partía por primera vez desde la Gare de l’Est de París el primer Express d’Orient, como se llamaba entonces. Tras pasar por Munich y Viena, la siguiente parada era un trasbordo en Giorgiou, Rumania, allí atravesaban el Danubio, y otro tren concluía el viaje en el destino original, en la capital del entonces Imperio Otomano, Costantinopla, hoy Estambul. Hasta 6 años después no se consiguió completar todo el recorrido con un solo tren.

Son muchos los acontecimientos históricos que han tenido lugar entre sus vagones, cada uno con su peculiar nombre, como el Persus que sirvió de vehículo en el funeral de Churchill en 1965. Pero uno de los más importantes hechos que se llevaron acabo entre los raíles fue la rendición de Alemania que supuso el fin de la Primera Guerra Mundial, irónico que en ese mismo vagón en 1940 Hitler rubricara la rendición francesa de la Segunda Guerra Mundial, este hecho supuso la debacle del tren más lujoso hasta entonces.

Las novelas de Agatha Christie o Graham Greene o películas como Asesinato en el Orient Express han ayudado a mitificar las muchas aventuras que sucedieron durante los años 30, su mejor época. Entre monarcas y grandes personalidades también había ladrones, que llevaron acabo grandes asaltos como el de Turquía, en 1891, cuando una banda de ladrones se hizo con 40.000 libras.

En la actualidad una sola vez al año llega hasta Estambul y el viaje dura una semana, aunque también hace recorridos de un día que unen ciudades como Vencia y Roma o París y Londres.

 

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