España: primer país del mundo que estableció la jornada de ocho horas

19 de agosto de 2020

Hoy en día asumimos las jornadas laborales de ocho horas como el estándar para desarrollar nuestra actividad en cualquier compañía, y hasta a veces nos pueden parecer muchas. A los trabajadores de antes de finales del siglo XVIII esto les parecería una utopía, ya que las jornadas de 12 y 14 horas (cómo mínimo) eran la norma habitual.

A finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, coincidiendo con la revolución industrial, se empezaron a dar movimientos sindicales que comenzaban a reclamar una reducción de la jornada laboral, considerando la que realizaban abusiva.

En concreto, en España, esto comenzó en una fábrica de Barcelona con el despido de ocho trabajadores:

Durante comienzos de 1919, la operadora eléctrica Riegos y Fuerzas del Ebro desarrollaba su actividad con normalidad. Esta pertenecía a la entidad Canadian Bank of Comerce of Toronto y de ahí se la conoce como “La Canadiense”.

 

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La compañía despidió a ocho trabajadores por haber iniciado un sindicato independiente. Esta acción tomada por parte de la operadora no gustó al resto de trabajadores de esta ni a otros del mismo sector, por lo que el 5 de febrero de 1919 comenzaron una huelga.

Las protestas se prolongaron durante 44 largos días, contando con más de 100.000 participantes, ya que se unieron además los trabajadores de la empresa Energía Eléctrica de Cataluña llegando a paralizar el sector y detener el 70% de la industria eléctrica de la región.

Tras 44 días el Gobierno atendió a las reivindicaciones sindicales, y el 3 de abril de 1919 firmó el decreto a través del cual se fijaba la jornada laboral máxima de ocho horas diarias. España se convirtió así en establecer por ley la jornada laboral de ocho horas.

A pesar de que el movimiento sindicalista ocurrido en Barcelona a principios de siglo XX, lo cierto es que ya existían precedentes en España.

 

Felipe II

Finalizadas las obras del Monasterio de El Escorial, Felipe II estableció por un Edicto Real, la jornada laboral para los trabajadores de la construcción. Rezaba así: “Todos los obreros de las fortificaciones y las fábricas trabajarán ocho horas al día, cuatro por la mañana y cuatro por la tarde; las horas serán distribuidas por los ingenieros según el tiempo más conveniente, para evitar a los obreros el ardor del sol y permitirles el cuidar de su salud y su conservación, sin que falten a sus deberes”.

 

 

Además, los trabajadores del monasterio recibían ya 10 días de vacaciones y medio salario en caso de accidente: «Si el trabajador se descalabrase que se le abone la mitad del jornal mientras dure la enfermedad».

 

OTROS EJEMPLOS EN EL MUNDO

Aunque España fuera el primer país en establecerla jornada de ocho horas, ya existían fuera de las fronteras otros ejemplos de la mejora laboral.

  • Robert Owen, empresario británico fue el ideólogo del lema “ocho horas de trabajo, ocho horas de recreo y ocho horas de descanso”. Anteriormente, ya había establecido en 1810 la jornada de 10 horas en sus fábricas. Más tarde decidió todavía reducirla más hasta llegar a las ocho horas.

 

Robert Owen

 

  • En 1866, la Asociación Internacional de Trabajadores (o Primera Internacional) estableció en su Congreso de Ginebra en agosto del mismo año la reivindicación de la jornada de 8 horas. El establecimiento de esta premisa contribuyó a generalizar la lucha por esta jornada en todo el mundo, que ya había sido empezada por trabajadores de otros países.

 

  • En Estados Unidos y en ese mismo año, 1886, estableció la ley que regulaba la jornada laboral a ocho horas ampliables para los empleados federales. Lo cierto es que esta ley nunca se llegó a aplicar y las protestas que ello provocó acabarían en tragedia cuando el 4 de marzo un atentado provocó varios muertos en Chicago. Es por este motivo que la internacional estableció el 1 de mayo como Día de los Trabajadores.

 

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