Rodrigo Díaz de Vivar

La Historia del Cid Campeador en 5 puntos

16 de octubre de 2019

La figura del Cid Campeador se difumina entre la realidad y la literatura. El Cantar De Mio Cid, más que un relato histórico, es un relato literario basado en una persona real, Rodrigo Díaz de Vivar y por eso, las aventuras que se relatan en sus páginas se han mezclado, gracias al paso del tiempo, con sus hazañas reales.

Fragmento del Cantar de Mio Cid

 

En este artículo hacemos un resumen a través de los puntos más importantes que conformaron la vida de Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid (o Sidi, que en árabe significa «mi señor»).

 

«Ego Ruderico» Firma del Cid

 

1: Nacimiento

El pueblo de Vivar o Vivar del Cid, en la ciudad de Burgos, es el que vio nacer a Rodrigo Diaz de Vivar según el cantar de las Mocedades de Rodrigo (S. XIV). La fecha exacta tampoco está clara, diferentes estudios sitúan su nacimiento entre 1041 y 1057.

Su procedencia parece ser, según la obra la España del Cid de Menéndez Pidal, la baja hidalguía, siendo su padre Diego Laínez. A temprana edad se quedó huérfano por lo que su educación tuvo lugar junto a Sancho, hijo de Fernando I, rey de Castilla y León.

 

2: Juventud

Durante los primeros años de juventud fue instruido en el séquito de Sancho. Este le educó en las armas y la alfabetización y Fernando I le hizo militar en su ejército. Llegado el momento, Sancho y su hermano Alfonso se vieron enfrentados y el Cid luchó del lado de Sancho. Consiguió derrotar a Alfonso en varias ocasiones, aunque cuando este se alzó con la victoria, decidió no castigar a Díaz de Vivar, ya que era un valioso guerrero que quiso a su lado.

 

3: Enfrentamientos y destierros

Tras su matrimonio con Jimena, la sobrina de Alfonso, el Cid salió de expedición sin el permiso real y fue desterrado, esta vez sí, por el Rey Alfonso VI. Este fue su primer destierro, y tras él, buscó un rey al que poder servir. Finalmente el rey de Zaragoza, Al-Muqtadir, le puso a él y a sus vasallos a su servicio.

En el transcurso de sus servicios a Al-Muqtadir, el Cid se reconcilió con el rey Alfonso y fue rehabilitado como militar a su servicio. Tras este acontecimiento Alfonso le desterró de nuevo por traición al ser convocado a encontrarse con él durante el sitio de Berenguer Ramón II a la ciudad de Valencia y el Cid omitir esta orden.

 

4: En solitario

Tras su segundo destierro, el Cid comenzó su andadura en solitario y planeó la conquista de Valencia, que empezó en 1093 y terminó con su posesión un año después, nombrándose Príncipe Rodrigo el Campeador.

 

5: Muerte y entierros

El Cid Campeador permaneció ya en Valencia hasta su muerte en el año 1099. Fue enterrado en la Catedral de Valencia pero en 1102 la ciudad fue desalojada debido al incendio provocado por los cristianos. Entonces sus restos fueron trasladados al Monasterio de San Pedro de Cedeña en Burgos, su ciudad natal. Durante la Guerra de la Independencia, los soldados franceses profanaron su tumba aunque finalmente le depositaron en un mausoleo en el centro de Burgos. Durante los años siguientes sus restos pasaron por Cerdeña de nuevo, la Casa Consistorial de Burgos y desde 1921 permanecen en la Catedral de Burgos junto a los de su esposa Jimena.

 

La tumba del Cid Campeador en la Catedral de Burgos

 

Durante siglos y hasta la actualidad, su vida y hazañas han sido reflejadas en cientos de obras de todo tipo y ahora, el periodista y escritor Arturo Pérez-Reverte presenta su nueva obra: Sidi: un relato de Frontera. En ella, el autor refleja las hostiles condiciones que rodearon las hazañas del campeador y las características de los hombres que le acompañaron. El relato de cómo Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, se convirtió en una leyenda.

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