La llegada de Cleopatra a Roma

27 de diciembre de 2013

Hace más de 2.000 años, la última reina de Egipto, Cleopatra, hizo su entrada en Roma precedida por el entonces emperador Julio César, el hombre más poderoso del Mediterráneo. Fue una llegada triunfal, que iba acompañada del júbilo de los romanos por haber conseguido la victoria de César en Alejandría contra los opositores a Cleopatra y el fin de las hostilidades entre los dos territorios.

Cleopatra VII era hija del rey egipcio Ptolomeo XII, bajo cuyo mandato las relaciones entre Roma y Alejandría eran excelentes debido a intereses mutuos. Sin embargo, al morir el rey en el 51 aC, la política entre Roma y Alejandría se vio afectada por continuas disputas.

Cleopatra tenía 18 años cuando subió al trono de Alejandría junto a su hermano y esposo Ptolomeo, de 12. Se habían casado por expreso deseo de su padre y para mantener la línea de poder; sin embargo, a pesar de los lazos familiares que les unían, políticamente nunca se entendieron. Cleopatra quería gobernar en solitario, pero Ptolomeo, aconsejado por Potino, la expulsó del reino para quedarse con todo el poder, y Cleopatra tuvo que huir a Siria.

Guerra civil en Roma

En Roma, mientras tanto, una guerra civil enfrentaba a Julio César y Pompeyo, tutor de Cleopatra y Ptolomeo. Tras varias batallas, Julio César se declaró vencedor, y su rival huyó a Alejandría, donde fue asesinado por el mismo Ptolomeo. Julio César, viendo que las relaciones entre Egipto y su imperio volvían a peligrar, pidió reunirse con los dos hermanos y buscar una nueva alianza.

Cleopatra, mujer seductora y precavida, prefirió ir por su cuenta al encuentro de Julio César, y se presentó por sorpresa, de noche, en los aposentos del emperador romano. César, fascinado por su valentía y arrojo, se puso de su lado para ayudarle a recuperar el trono de Alejandría y así conseguir la paz.

Sin embargo, ésta tardaría en llegar. Ptolomeo, que había conseguido reunir otro ejército con la ayuda de su hermana Arsínoe, declaró de nuevo la guerra. Pero esta vez, Julio César y Cleopatra luchaban juntos, y juntos vencieron. Cleopatra, al fin, consiguió el ansiado trono de Egipto.

Julio César volvió a Roma como el artífice de la victoria ante los egipcios, y Cleopatra entró en la capital del imperio con grandes ovaciones, por haber conseguido poner paz a las continuas guerras. Podemos imaginar esta llegada a través de la película Cleopatra, que dirigió en 1963 Joseph L. Mankiewiz, con Liz Taylor en el papel de la reina: una llegada espectacular, con todo lujo de detalles, música y una espectacular carroza.

Sin embargo, las simpatías de los romanos pronto se vieron eclipsadas por el temor de que el hijo de Cleopatra y Julio César, Cesarión, pudiera acabar reinando…

Boris Izaguirre nos cuenta en este vídeo cómo podía haber sido la fiesta de bienvenida de Cleopatra a Roma.

CLEOPATRA AH from Chello Multicanal on Vimeo.

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