Riefenstahl y su propaganda

1 de octubre de 2014

Helene Bertha Amalie o más conocida como Leni Riefenstahl (1902-2003) fue una mujer polifacética, siendo bailarina, actriz, cineasta, fotógrafa y submarinista, pero si por algo se la conoce es por haber sido la cineasta preferida de Adolf Hitler, contribuyendo enormemente en el campo de la propaganda y en los avances en el mundo del cine.

Sin ninguna duda las dos películas que mejor reflejan este avance en el cine y ese arte de la propaganda son El Triunfo de la Voluntad (Triumph des Willens, Leni Riefenstahl, 1935) y Olimpiada (Olympia, Leni Riefenstalh, 1938); la primera habla sobre el congreso del Partido Nacionalsocialista de 1934, y la segunda sobre las Olimpiadas que se celebraron en 1936 en Berlín. Las dos películas demuestran una gran puesta en escena y, aunque Riefenstahl cuando termino la guerra siempre se defendió diciendo que eran documentales está claro que esa escenografía montada, la preparación con días de antelación del evento etc demuestran todo lo contrario.

En Olympia es donde se aprecian los grandes avances técnicos que aporto en el cine; le dio un nuevo sentido al travelling, colocó cámaras en zanjas cavadas, en cestitas que portaban los corredores, en globos aerostáticos etc para tener nuevos puntos de visión; su afán era tal que creo un refugio acuático para poder filmar los saltos de trampolín sin perderse nada o grababa desde torretas que todas las noches se tenían que desmontar para volver a montarse al día siguiente (todos conocemos el ascensor con la cámara montada en el mástil de la bandera que subía y bajaba en el Triunfo de la voluntad).

Todas estos avances e innovaciones tecnológicas se siguieron aplicando posteriormente en el cine, y sus películas, pasado el tabú de la historia, se estudian en todas las escuelas como la mayor representación de propaganda, aunque esto, hay que tener en cuenta que no hubiera sido posible sin toda la ayuda que le proporciono el III Reich, ayuda financiera y completa libertad de movimientos que no tenía ningún director en aquella época.

Una mujer ambiciosa, que consiguió un éxito tras otro para, después de la guerra, aunque impune en los tribunales fue odiada por toda la sociedad.

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