Los 8 métodos de ejecución más brutales de la antigüedad

25 de mayo de 2021

Te sorprenderán alguno de los 8 métodos de ejecución más macabros que enumeramos a continuación. Aunque sea difícil de creer, todos ellos se han practicado en algún momento de la historia a la hora de condenar a personas.

Los métodos de ejecución más siniestros

1. El toro de Faralis

Posiblemente una de las figuras más famosas de la Antigua Grecia, junto a su discípulo Platón, fuera el ateniense Sócrates (470-399 A.C.). Este murió ejecutado al ser obligado a beber cicuta. Este método de ejecución indirecto era común en la capital y se solía aplicar a los ciudadanos de Atenas. Los condenados a pena capital podían también ser desterrados en medio de la naturaleza para morir o arrojados a un abismo. Aunque los esclavos solían ser golpeados con palos hasta morir.

Sin embargo, un gobernante griego utilizaba métodos muchos más siniestros. En el siglo VI A.C., Falaris «el tirano de Acragas» recibió un dispositivo inventado por Perillo de Atenas. El dispositivo estaba hecho de bronce y tenía el tamaño de un toro real. Dentro estaba hueco y poseía una puerta para entrar en él por la parte de atrás. Debajo del dispositivo se encendía un fuego que iría quemando viva a la persona condenada a muerte dentro del mismo. El toro de Faralis tenía un sistema de tubos en su interior que hacían que los gritos del que se encontraban dentro salieran al exterior con un sonido similar al mugido de un toro. Cuenta la leyenda que la primera persona con la que el tirano Faralis probó el invento fue con el inventor del mismo.

2. Metal fundido

En el antiguo Israel, la ley mosaica definía 36 delitos como punibles con la pena de muerte. Los culpables de incesto y adulterio con la hija casada de un miembro del sacerdocio eran condenados a morir quemados. Pero no en una hoguera.

El castigo comenzaba ahogando al culpable con una cuerda blanda. Cuando la persona estrangulada comenzaba a jadear necesitando aire, se vertía plomo fundido por la garganta. Esta forma de ejecución producía quemaduras desde dentro hacia fuera.

3. Poena Cullei

Escuchar hablar del «hombre del saco» hoy en día suele relacionarse con historias de miedo para niños. Sin embargo, hace dos mil años en la Antigua Roma, el saco se solía relacionar con la pena capital poena cullei («pena del saco»).

Esta ejecución consistía en introducir al culpable en un saco y coserlo estando dentro. Antes de meterlo en el saco se le solía pegar una paliza o dar latigazos. Muchas veces se solía introducir animales (serpientes, gallinas, monos o perros normalmente) en el saco junto al culpable.

4. Desollamiento

La muerte por desollamiento consiste en quitar la piel de la víctima. Normalmente se hace mediante incisiones con un cuchillo en las piernas, nalgas y torso para después quitar la piel lo más intacta posible. Esta práctica ha sido común durante siglos en diferentes partes del mundo, incluyendo la Antigua Roma, en la Inglaterra medieval y en el Imperio Otomano.

Los reyes del Imperio de Asiria entre (911-609 A.C.) eran aficionados a despellejar sus enemigos, en especial a los líderes que se rebelaban. Se sentían particularmente orgullosos de ejercer esta práctica. El cilindro Rassam es un prisma de diez caras del siglo 7 A.C. donde se recoge lo siguiente: «Sus cadáveres los colgaron de estacas, los desollaron y cubrieron las murallas de la ciudad con sus pieles».

5. Chuleta de cintura

Li Si (280-208 A.C.) fue una figura clave en los comienzos de la China Imperial. Era escritor, político y filósofo. Pero se puso del lado equivocado del asistente político Zhao Gao, el cual ordenó su ejecución siguiendo el antiguo método de los «cinco dolores».

Este consistía en comenzar cortándole la nariz, luego el pie, a continuación la mano, después pene y testículos y finalmente cortándolo por la mitad (a la altura de la cintura). Además de a Li Si, se ordenó la ejecución de todos sus familiares de hasta tercer grado, acorde con la antigua práctica china de «enjuiciamiento colectivo».

Esta forma de ejecución no se abolió en China hasta el siglo XVIII.

 

6. Ojo por ojo

En la época del Primer Imperio Babilónico (1894-1595 A.C.), en lo que es Irak en la actualidad, estaban obsesionados con el equilibrio. La ley del talión (lex talionis) era fundamental.

Si le sacas los dientes a alguien, te sacarán los tuyos. Los perjuros debían perder la lengua y los violadores ser castrados. A pesar de esto, no se aplicaba a todos por igual, ya que si un hombre libre atacaba o asesinaba a uno esclavizado, la pena solía ser una simple multa.

Este principio del equilibrio se extendió a la pena de muerte. Por ejemplo, alguien que fuera sorprendido robando en una casa en llamas, sería ejecutado y lanzado al edificio ardiendo. Los ladrones eran ahorcados allí donde habían asaltado.

7. La crucifixión

La Antigua Roma era un lugar brutal y el sistema de justicia era también clasista. Si eras esclavo en un juicio, el tribunal solo podía aceptar las pruebas obtenidas mediante tortura, la cual podía llegar a tener lugar durante el juicio.

La crucifixión estaba reservada normalmente para castigar a personas esclavas y romanos de segunda clase. Este método consistía en desnudar, golpear y azotar al condenado y obligarle a cargar una gran cruz de madera al lugar donde sería ejecutado posteriormente. Al llegar allí, se clavaban las manos y los pies a la cruz, para que cualquier soldado que pasara por allí pudiera apuñalar, golpear o humillar al crucificado.

Aunque hoy parezca difícil de imaginar, ser crucificado bocabajo era una demostración de misericordia, ya que la muerte era más rápida. Estas ejecuciones tenían lugar de la manera más pública posible. La crucifixión no fue abolida en todo el Imperio Romano hasta el 337 D.C.

8. Escafismo

También conocido como el método de la tortura de la artesa o de la barca. Mitrídates VI fue un soldado que vivió en el Primer Imperio Persa (Imperio aqueménida). Mitrídates estando borracho en un banquete real, traicionó la confianza del rey Artajerjes II. El rey, avergonzado y en cólera, ordenó que sufriera el castigo más cruel del mundo, el escafismo. Este método de ejecución consistía en lo siguiente:

Según escribió Plutarco (46-119 D.C) cientos de años más tarde, el castigo comenzaba colocando al condenado a un lugar rodeado de agua y colocándolo dentro de un bote. A continuación se colocaba otro bote en la parte superior, dejando brazos, piernas y cabeza sobresaliendo. Después de esto, se le alimentaba a la fuerza con leche y miel, cubriendo su cara, brazos y piernas. Pasado un tiempo, las moscas cubrían toda la piel que estaba expuesta al sol. Al sufrir diarrea en el bote, los parásitos se alimentaban de los excrementos inicialmente y luego del cuerpo del hombre, devorándolo de dentro hacia fuera.

Según cuentan, Mitrídates duró 17 días en «los botes» antes de morir.

En la actualidad, 56 países del mundo mantienen la pena de muerte, aunque solo 18 países llevaron a cabo ejecuciones durante el 2020.

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