Los peores accidentes de la NASA

13 de enero de 2019

Para que una misión de la NASA se lleve a cabo se necesitan años de preparación y millones de dólares. Cada misión cuenta con centenas de trabajadores en todas las áreas posibles, desde los que fabrican los componentes de la nave, hasta los matemáticos encargados de las trayectorias o los astronautas que serán lanzados al espacio. Por ello, cuando un accidente ocurre es toda una catástrofe, porque además de la pérdida de años de trabajo y millones de dólares, suele acarrear el fallecimiento de los astronautas.

Una de las primeras catástrofes de la NASA fue el incendio del Apolo 3. En 1967 el
comandante Virgil Grissom y los pilotos Edward White y Roger Chaffee se encontraban dentro del Apolo 3 testando sistemas para la misión. Un cortocircuito produjo un incendio que provocó en cuestión de segundos la muerte por asfixia de los tres tripulantes, que se vieron incapaces de salir de la ratonera en la que se había convertido la cápsula. En honor a ellos, se rebautizó la misión como Apolo 1.

Con la llegada de la televisión, la gente esperaba expectante cada misión de la NASA, además de contar con gran cantidad de público que se acercaba a las afueras de los despegues para verlo en vivo y en directo. Por todo esto quizás la explosión del Challenger fue tan sobrecogedora, cientos de miles de personas vieron en directo como la nave explotaba al poco de comenzar su ascenso. A los 73 segundos de despegar la nave se desintegró acabando con la vida de los siete tripulantes. Tras este trágico suceso la NASA designó una comisión que determinó fallos fatales en el diseño de las naves, lo que hizo parar de inmediato durante años las misiones espaciales.

Tras las mejores hechas por la NASA, los siguientes años fueron más tranquilos en la sede de la agencia hasta que comenzó la fiebre por llegar a Marte. En 1993 la sonda
Mars Observer no llegó a completar su misión de entrar en la órbita de Marte, perdiendo todo contacto con ella. Décadas de trabajo se perdieron en la inmensidad del espacio. Cuando aun no se habían recuperado de este fracaso, se lanzó la nave Mars Climate Orbiter. Estamos hablando de años de cálculos, estudios, simulacros…para que un error de millas y metros propiciara que se desintegrara conforme entró en la atmósfera de Marte. Y como no hay dos sin tres, la siguiente misión, la Mars Polar Lander tampoco logró su objetivo de llegar a la superficie marciana perdiéndose (o desintegrándose) en algún punto del planeta rojo.

Dejando en stand-by las misiones a Marte, la NASA recobró su programa con transbordadores espaciales. En el 2003, el Columbia se disponía a entrar en la Tierra tras 15 días en el espacio cuando se perdió el contacto con la misma. Minutos más tarde todo el mundo pudo ver en directo por televisión una estela de humo blanco. La nave se había desintegrado en la entrada a la atmósfera terrestre llevándose la vida de sus siete tripulantes por delante. La NASA volvió a parar las misiones con transbordadores momentáneamente y pasando a manera definitiva en 2010, en pro de utilizar sistemas más seguros y fiables.

 

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