UNA FIESTA CON HISTORIA

Volver

1951

CARLOS BEISTEGUI

En el gran canal de Venecia, rodeados de los frescos del Tiepolo en el mítico Palazzo de Labia, entonces de la propiedad de Carlos Beistegui, rico empresario mejicano de origen vasco, se celebró, en 1951 la fiesta que pasó a llamarse le bal du siécle, el baile del siglo. Fue la primera gran fiesta después de la Segunda Guerra Mundial. Las invitaciones fueron enviadas seis con seis meses de antelación para que los invitados pudieran preparar sus disfraces. Había 1500 invitados, el Herald Tribune hizo pública la lista para vergüenza de los muchos que decían estar invitados pero en realidad no era así.

Las góndolas llegaban por el gran canal llenas de cintas y dentro de ellas aquellos singulares y elegantes disfraces de la más granada sociedad mundial que había tirado la casa por la ventana en un derroche de creatividad; Beistegui colocó gradas con una capacidad de 4000 personas para que aplaudieran a la llegada de los invitados. Estos pasaban saludando envueltos en brocados, sedas, y tocados con sombreros de plumas y coronas cuajadas de perlas y piedras, capas que volaban al viento. Todo fue excepcional, reunió a príncipes y millonarios de todo el mundo, los exclusivos trajes de diseñadores como Dior, y por supuesto el lugar, que junto a los disfraces creaba una atmósfera que recordaba la opulencia del siglo XVIII, dejando a un lado los horrores de las grandes guerras mundiales.