PERFILES

Bill Clinton

La biografía de Bill Clinton nos muestra a uno de los grandes protagonistas de la historia reciente de Estados Unidos. Elegido presidente a comienzos de los 90, el político de Arkansas vivió una de las etapas más importantes del país americano y se convirtió en un icono por muchos motivos. Aquí vamos a descubrir quién es Bill Clinton y dónde vivió Bill Clinton.

El salto a la política

Desde muy joven, William Jefferson Clinton, nacido en Hope en 1946, estuvo encaminado al trabajo público. Sus primeros años discurrieron como los de cualquier otro joven de Arkansas, aunque Bill pronto demostró tener cualidades de sobra para dedicarse al derecho y a las funciones públicas.

Los años de formación del joven dejaron ver que se trataba de una inteligencia viva y especialmente apta para las cuestiones jurídicas. De esta forma consiguió formarse en centros tan prestigiosos como Yale, Oxford o Georgetown y consiguió convertirse en uno de los abogados más prometedores de su generación.

Fue también en esta etapa de formación universitaria cuando conoció a Hillary Rodham. Tras su matrimonio en 1975, Hillary Clinton se convertiría en la compañera inseparable de Bill y en una figura destacada dentro del partido demócrata, y llegó incluso a ser candidata a la presidencia de Estados Unidos, puesto que no alcanzó al perder la votación final contra Donald Trump.

La vida pública de Bill Clinton comenzó pronto. Integrado en las filas demócratas, el joven abogado participó de forma muy activa en las campañas electorales de George McGovern y en la de Jimmy Cartes. En ambas consiguió acumular la experiencia necesaria para lanzarse por su propia cuenta a sus proyectos personales.

En Arkansas, el estado en el que Bill nació y se crió, su popularidad también era grande debido a que ostentó el cargo de fiscal general durante bastante tiempo y con muy buenos resultados ante la opinión pública.

Esto fue lo que lo motivó a presentarse a gobernador del estado. La primera vez que lo hizo, en 1978, salió vencedor, aunque perdería el cargo en 1980. Después, lo recuperó en 1982 y lo mantuvo hasta 1986, ya que salió victorioso en todas y cada una de las elecciones a las que se presentó.

Estos años fueron decisivos para formar al Clinton que dominó la escena estadounidense en los 90, y es que la opinión pública comenzó a valorar muy positivamente a una figura joven y enérgica que recordaba al mítico JFK.

La presidencia de Estados Unidos

Con el auge de su figura, los demócratas no dudaron en presentar a Bill como candidato a las elecciones presidenciales en 1992. El oponente no era otro que George Bush, una figura que también es histórica en el panorama norteamericano.

Sin embargo, el republicano no tuvo nada que hacer ante Bill. Este basó buena parte de su campaña en mostrarse como un líder joven y lleno de energía con un talante abierto y progresista. A ello unió un programa basado en el cambio, aunque sin caer en grandes excentricidades para atraer al voto moderado estadounidense.

La combinación de factores fue un éxito, ya que Clinton salió elegido y ocupó el despacho oval en 1993. Su equipo estaba encabezado por dos figuras tremendamente brillantes: Al Gore y su propia esposa, una Hillary Clinton que se encargó de desarrollar algunos de los programas más ambiciosos de la era Clinton en la Casa Blanca, como la implantación de un sistema de salud universal.

Una dura presidencia

Pero la biografía de Bill Clinton nos señala que su presidencia no fue ni mucho menos idílica. El de Arkansas tuvo que ver cómo las dos cámaras caían en manos de los republicanos, lo que hizo imposible que muchas de sus propuestas más ambiciosas consiguieran consolidarse.

Es más, pese a salir reelegido para un segundo mandato, el primero de Clinton estuvo marcado por las agresiones a nivel personal que Bill sufrió desde el bando oponente. Estas acusaciones iban desde haber consumido drogas a casos de infidelidad, pasando por algunos negocios turbios en el ámbito inmobiliario.

Ninguna de las acusaciones consiguió convertirse en algo serio, al menos en su primer mandato. La solidez del candidato fue suficiente para la reelección, algo a lo que se unían algunas políticas conservadoras como el endurecimiento de las medidas contra Cuba que fueron incluso bien recibidas desde el bando republicano.

El impeachment de Clinton

Pese al éxito moderado del primer mandato, el segundo de la era Clinton se convertiría en una pesadilla para su protagonista. Las acusaciones de acoso sexual se convirtieron en una constante desde su misma reelección.

Tanto fue el ruido mediático y los rumores de delito que Bill fue sometido a un juicio por las cámaras de representantes en el que se trató un proceso de destitución que pocas veces se había visto antes en la historia norteamericana.

A Clinton se le acusó de los cargos de perjurio y de obstrucción a la justicia por los casos de acoso a Lewinsky y a Paula Jones. El proceso comenzó en diciembre de 1998 y concluiría en febrero de 1999 con la declaración de que Clinton era inocente de los dos cargos que se habían presentado contra él.

Pero la figura del presidente ya no volvió a ser la misma. Al menos no de cara a la opinión pública, la cual convirtió a Clinton en objeto de crítica continua y en un objetivo fácil de los medios de comunicación, que se cebaron con los escándalos que acompañaron a las sesiones del proceso de destitución.

Todo esto hizo que el legado del 42º presidente de los Estados Unidos no se haya reconocido de forma merecida. Entre sus logros conviene señalar la apuesta por un sistema de salud que posteriormente implementaría el también demócrata Obama, salvando las barreras y reticencias que los republicanos siempre han tenido sobre esta cuestión.

En resumen, la biografía de Bill Clinton es la de uno de los hombres clave en la política norteamericana de finales del siglo XX. Su papel a nivel interno e internacional, especialmente en guerras como la de Kosovo y en su relación con Cuba, fue tremendamente importante.