PERFILES

Diego Velázquez

Diego Rodríguez de Silva y Velázquez, más conocido como Diego Velázquez, fue un pintor español del Barroco.

Considerado uno de los más importantes de la pintura universal, nació en Sevilla en junio de 1599. Murió en Madrid el 6 de agosto de 1660.

SUS PRIMERAS PINCELADAS

Hijo de padre portugués y madre sevillana, el pequeño Diego fue bautizado el 6 de junio de 1599 en su Sevilla natal. No se tienen datos de su fecha de nacimiento.

Diego Velázquez pronto se interesó por la pintura. Con tan solo 11 años, ingresó en el taller del pintor sevillano Francisco Pacheco, uno de los más prestigiosos de su tiempo. Con él se comprometió a estar durante seis años.

Durante el tiempo que estuvo como aprendiz en el taller de Pacheco, se formó en todos los ámbitos. En 1617 se convirtió en pintor independiente de acuerdo con la norma del gremio de pintores.

Establecido ya como pintor autónomo, Diego Velázquez contrajo matrimonio con Juana Pacheco, hija de su maestro, el 23 de abril de 1618. Con ella tuvo dos hijas, de las que solamente sobrevivió una.

Durante los siguientes cinco años, su actividad en la capital andaluza no cesó. Sus pinturas iban desde la iconografía religiosa hasta escenas costumbristas. Ejemplo de ello son Adoración de los Reyes y Vieja friendo huevos, ambas con características que marcan las obras del Velázquez del primer periodo: personajes con mucha luz en un primer plano y un fondo muy oscuro a contraste.

 

PINTOR DE CORTE

Con la llegada al trono de Felipe IV en 1621, la corte comenzó a estar formada por andaluces en casi su totalidad. Esto lo propició su valido, el conde-duque de Olivares. Pronto llegó a oídos de Pacheco y alentó a su yerno para que se trasladara a la capital a probar fortuna.

En 1622, Diego Velázquez marchó hacia Madrid con la esperanza de mostrar su valía pintando a los monarcas. Finalmente, no tuvo esa suerte y se conformó con pintar un retrato al escritor Luis de Góngora. Pronto se convirtió en un éxito y le valió para ser reconocido en la capital.

Ese mismo año volvió a Sevilla, aunque estaría poco tiempo. En 1623, el conde-duque de Olivares le solicitó en Madrid para retratar al rey. Quedaron tan encantados con el trabajo del artista que fue nombrado pintor del monarca.

Con este cargo, Velázquez trasladó su residencia a la capital. Esto despertó envidias en buena parte de los colegas del artista en Sevilla, pues creían que “solo sabía pintar cabezas”.

El trabajo del pintor en la Corte no solo consistía en pintar retratos. Escenas de todo tipo le eran encargadas: bélicas, religiosas y mitológicas. La expulsión de los moriscos y El triunfo de Baco destacaron en esta época.

 

VIAJES A ITALIA

Velázquez apenas salía de Madrid si no era para acompañar al monarca o a su familia. Las únicas dos veces que se le permitió viajar solo fue a Italia.

La primera de estas salidas fue en junio de 1629, que la consideró como un viaje de estudios. Estuvo en Italia por un periodo de dos años. Visitó multitud de palacios y se empapó de la cultura y arte del país.

Su segunda salida tuvo lugar en 1649 para comprar cuadros de pintores de renombre para decorar el Alcázar. En este viaje, Velázquez tuvo un hijo en Roma y liberó a Juan de Pareja, su esclavo durante años. Regresó a Madrid en 1651.

  

REGRESO A ESPAÑA

En Madrid, continuó produciendo los encargos reales. A esta década pertenecen los retratos del pequeño heredero, el Príncipe Baltasar Carlos, y la Rendición de Breda Las lanzas.

Destacan en este periodo la cantidad de pinturas de personajes pertenecientes a la Corte, como bufones o enanos.

En 1643, Diego Velázquez se convirtió en Ayuda de Cámara, tras la caída del conde-duque de Olivares. Entre las funciones que se le confiaron estaban la de contador de las obras de Palacio.

Continuó su trabajo hasta el viaje a Italia, del que regresó en 1651. Inmediatamente se reincorporó a su trabajo como decorador del Alcázar. Al año siguiente fue nombrado Aposentador mayor de Palacio por el Rey. Con este cargo, la actividad pictórica de Velázquez se vio notablemente reducida.

 

ÚLTIMOS AÑOS Y FALLECIMIENTO  

Diego Velázquez ya era un pintor más que consagrado, pero aún le quedaba por realizar la que sería su obra maestra: Las Meninas o La familia de Felipe IV (1656).

Quizá este sea el cuadro del pintor sevillano más célebre de todos los que realizó. Aparentemente una escena palaciega normal, que para muchos esconde un gran misterio.

De estos últimos años también es Las hilanderas o La fábula de Aracne (1657). Igualmente conocida, esta escena a caballo entra la mitología y el costumbrismo terminó por encumbrar a Velázquez como pintor por excelencia del Barroco español.

Tras una rápida enfermedad, Diego Velázquez murió en Madrid en 6 de agosto de 1660. Siete días después lo hizo su mujer. Del artista sevillano hoy nos queda un inmenso legado: sus pinturas.