PERFILES

Dolores Ibárruri

Dolores Ibárruri, conocida como “La Pasionaria”, fue una política española del Partido Comunista Español. Destacó durante la Segunda República y durante la Guerra Civil.

Ibárruri nació en Vizcaya el 9 de diciembre de 1895 y murió en Madrid el 12 de noviembre de 1989, donde volvió a 1977 tras pasar una larga temporada en el exilio.

SUS ORÍGENES

Hija del minero Antonio Ibárruri y de Juliana Gómez Pardo, Dolores Ibárruri nació y creció en Gallarta, una pequeña localidad del municipio vizcaíno de Abanto y Ciérvana.

Su familia no disponía de suficientes recursos económicos. Su padre no podía trabajar los días de lluvia porque la mina estaba al aire libre. Por tanto, a los 15 años, la joven Dolores se vio obligada a abandonar sus estudios para trabajar como costurera y criada.

En 1916, la Pasionaria contrajo matrimonio con un minero simpatizante socialista: Julián Ruiz Gabiña. Interesada en la lectura y en la política, Dolores comenzó a estudiar el marxismo aprovechando la condición de líder minero de su marido.

Con Julián Ruiz estuvo casada 17 años y tuvo seis hijos, de los que solo sobrevivieron dos: Rubén y Amaya.

 

CARRERA POLÍTICA

Poco a poco, Dolores iba tomando conciencia de la situación social de la época. En 1918, escribió su primer artículo en El Minero Vizcaíno bajo el seudónimo de “La Pasionaria” porque lo publicó en Semana Santa.

Pronto formó parte de la agrupación socialista local de Somorrostro. Impresionada por la victoria de los bolcheviques en la Revolución Rusa, se involucró en la formación del Partido Comunista Español (PCE) en 1920 y entró en el Comité Provincial de Vizacaya.

Destacó como oradora, alentando a las mujeres a abandonar las lágrimas y pasar a la acción. De esta manera, Dolores Ibárruri, junto a más mujeres, combatió el machismo de la época.

En 1930 entró en el Comité Central del PCE y un año después se trasladó a Madrid para, entre otras cosas, trabajar en el periódico Mundo Obrero, perteneciente al partido.

Fue en esta época cuando Dolores y Julián se separaron. Según su hija, Amaya Ruiz Ibárruri, su padre decía “que no se le había perdido nada en Madrid” y se quedó en el pueblo. “Mi padre se enamoró de Dolores, no de la Pasionaria”, afirmó.

Durante estos años, la Pasionaria estuvo varias veces en la cárcel. Muchos creen que fue debido a los discursos que pronunciaba. Irene Falcón, periodista y amiga de Dolores Ibárruri, afirmó que el poder de su oratoria era tan grande que todo el mundo enmudecía cuando ella hablaba.

En 1933, impulsó la creación de la Asociación de Mujeres Antifascistas. Esta agrupación feminista fue una de las más importantes de la época. Pertenecieron a ella mujeres de toda España, simpatizantes de la izquierda.

En febrero 1936, Ibárruri fue elegida diputada del PCE por Asturias. Pocos meses después, tras el estallido de la Guerra Civil, su facilidad de palabra aún se hizo más popular. Su propaganda la convirtió en un símbolo de la resistencia republicana y el famoso “¡No pasarán!” fue una declaración de intenciones.

 

EXILIADA EN LA URSS

Con la derrota de los republicanos en la Guerra Civil, Dolores Ibárruri abandonó España en 1939. Se trasladó a la URSS y, desde allí, continuó ligada al comunismo.

En 1942, tras la muerte de José Díaz Ramos, secretario general del PCE, la Internacional Comunista eligió a la Pasionaria para ocupar el puesto. Este nombramiento no estuvo exento de polémica. Ese mismo año, su único hijo varón, Rubén, murió con 20 años en la batalla de Stalingrado.

Según Irene Falcón, que Dolores tuviera una relación con Francisco Antón, uno de los dirigentes del PCE en Madrid, no fue bien visto por miembros del partido. En declaraciones a Informe Semanal, aseguró que fue un ataque machista “de la peor especie”.

Años más tarde, en 1960, dimitió del cargo y Santiago Carrillo pasó a ser el secretario general. Ella, por su parte, se convirtió en la presidenta del PCE.

 

REGRESO A ESPAÑA

Tras pasar buena parte de su vida en el exilio, Dolores regresó a España en 1977. La noticia no pasó desapercibida y pronto “vieron a Dolores caminar las calles de Madrid”.

En el periodo de Transición, fue elegida diputada por Asturias en las primeras elecciones democráticas después de la dictadura franquista.

La Pasionaria, convertida en un símbolo de la Segunda República y de la lucha antifascista, murió el 12 de noviembre de 1989 en Madrid a los 93 años. Sus restos hoy descansan el cementerio civil del Cementerio de La Almudena.

Presidenta de Honor a Perpetuidad del PCE, Dolores Ibárruri vivió una vida fiel a sus principios e insubordinada. Como ella misma popularizó, “prefirió morir de pie que vivir de rodillas”.