PERFILES

Don Pelayo

La biografía de Don Pelayo es para muchos la del comienzo de la Reconquista y, por lo tanto, se sitúa en el mismo origen de la historia de la España que hoy se conoce. Sin embargo, hay muchas curiosidades de Don Pelayo y muchos puntos en los que los expertos no se ponen de acuerdo, algo que se tratará de mostrar en las siguientes líneas.

Los orígenes de Pelayo

El que llegara a ser el considerado como primer rey de Asturias tiene unos orígenes bastante oscuros, que se pierden en la lejanía del tiempo. Esto no es nada extraño, ya que la época en la que surge y se desarrolla este personaje adolece en gran medida de registros fiables. Especialmente en el mundo cristiano, que se encontraba sumido en una época de escasa ilustración y atraso cultural. Sin embargo, la historiografía moderna conviene en apuntar como el origen más probable de Pelayo a una familia noble de ascendencia astur que, posiblemente, habitase en los extremos occidentales de lo que hoy se conoce como Cantabria.

Pese a que en la época, siglos VII y VIII de nuestra era, buena parte de los nobles de la península eran de ascendencia goda y, por lo tanto, germánica, es más que probable que Pelayo tuviese orígenes latinos dado su nombre. Con todo, poco o nada más se sabe de la historia del joven Pelayo hasta que hace su aparición en los libros de historia, tanto árabes como cristianos, por su heroica participación en la lucha contra las tropas musulmanas.

Sirva como advertencia de lo que viene en adelante que no todos los especialistas se ponen de acuerdo sobre la figura de Pelayo. El motivo es que su personaje se ha mitificado con el paso de los siglos, siendo complicado diferenciar la verdad de la invención en muchos puntos de su biografía.

La caída de la España visigoda

A comienzos del siglo VIII, las tropas musulmanas lideradas por Tariq no solo habían desembarcado en el sur de España, sino que también habían avanzado a gran velocidad encontrando poca resistencia a su paso. La victoria fue definitiva en términos de dominio del territorio tras la caída del rey Rodrigo, el último monarca de los godos. Esto se produjo en el 711, en la conocida como Batalla de Guadalete. El suceso supuso toda una tragedia para la oposición a la invasión musulmana, y es que solo quedaron pequeños núcleos de resistencia que se encontraban en zonas de difícil acceso.

Una de estas zonas fue el norte de la península, y especialmente el área comprendida entre Asturias y Cantabria. Aquí es donde aparece el joven Pelayo que, posiblemente, nació en el 690. Buena parte de los historiadores coinciden en que este fue hijo de Favila, duque de Cantabria por entonces. De todas formas, para entender qué hizo Don Pelayo y cómo acabó al frente del pueblo astur como rey hay que esperar hasta después de algunas de las hazañas bélicas que protagonizó.

Por qué fue importante Don Pelayo

Cuando las tropas árabes habían dominado por completo la península, centrándose en Andalucía, el Valle del Ebro y la zona del Levante, el norte se transformó en un avispero de resistencia e insurrecciones que comenzó a resultar molesto a la autoridad musulmana. De ahí que se lanzara una campaña para terminar con la situación y acabar con el impago de impuestos que se había vuelto común en la época. Aunque no se conoce exactamente el año en que Pelayo accedió a la corona astur, lo cierto es que en este contexto ya era un líder destacado.

El principal problema del comienzo del reinado de Don Pelayo fue la escasez de fuerzas y recursos para enfrentarse abiertamente a los musulmanes. Esto le llevó a desarrollar una estrategia centrada en aprovechar el terreno montañoso asturiano para impedir el avance de los árabes. Y la jugada fue perfecta: en 722, el gobernador árabe de España mandó una partida militar para acabar con la resistencia astur, y Pelayo y sus fuerzas hicieron que el ejército musulmán se dirigiera hacia Covadonga, un terreno plagado de montes, bosques y cuevas.

Aprovechando las ventajas del terreno, los astures hostigaron a las tropas árabes infligiéndoles varias derrotas que terminaron por hacer que estos se retiraran del campo de batalla. Pero las tropas de Pelayo no dejaron que la huida fuese tranquila, y persiguieron a los musulmanes hasta que la batalla abierta se hizo ineludible en el actual pueblo de Proaza. Para entonces, las tornas se habían invertido y el ejército de Don Pelayo superaba al árabe, por lo que se produjo la primera victoria que marcaría el comienzo de la Reconquista.

El reinado posterior de Don Pelayo

Habiendo derrotado a las tropas andalusíes gracias a su estrategia, Don Pelayo se convirtió en una referencia para cualquier tipo de resistencia contra los musulmanes; de ahí que su figura se haya mitificado enormemente. Pero el rey comenzó entonces a asentar las bases de su reino. Lo primero que hizo fue establecer su capital en Cangas de Onís, el primer lugar que se reconoce como capital del reino astur antes de que esta pasara a ser Oviedo.

Pelayo y sus súbditos no volvieron a pagar ningún tipo de tributo a las fuerzas árabes, y su poder no dejó de crecer en los años posteriores. Es más: de su reino surgirían poco después los de Galicia, León, Castilla y el resto de los que acabaron con la España musulmana siglos después. La muerte de Pelayo llegó en el 737, cuando este llevaba 19 años como rey de los asturianos. Para ese momento, la figura de Don Pelayo era prácticamente una leyenda, algo que no hizo sino crecer con el paso de los siglos a fuerza de mitificar al personaje.

Aunque haya dudas sobre algunos puntos de la biografía de Don Pelayo, lo cierto es que todos los historiadores confirman la existencia de su figura y dan crédito a su legado. Por ello hay que hablar de este personaje como el origen de la idea de lo que se conoce como Reconquista.