Grandes Imperios: Los celtas: Sangre, sacrificio y conquista

En su apogeo, el Imperio celta se extendió por el mundo antiguo desde Irlanda y Gran Bretaña hasta Turquía y Checoslovaquia, desde Bélgica y la Galia a España e Italia. Saquearon Roma, invadieron Grecia e incluso intentaron someter a los faraones de Egipto. Sin embargo, se trataba de un imperio sin emperador, una civilización que abarcaba el continente pero que no tenía un gobierno central. La religión de los celtas, dirigida por sacerdotes conocidos como druidas, fue descrita por los antiguos como cruda y violenta. Los druidas servían como sacerdotes y líderes religiosos, pero también como jueces y sacrificadores. Los celtas eran famosos por cortar y embalsamar cabezas; veían la cabeza humana como el centro de las emociones y de la vida misma.

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