Hitler: Fracaso

El búnker de Hitler era un lugar extraordinario. Un mundo de fantasía donde, hasta el último momento, el Führer se arrodillaba ante las maquetas del Berlín que él y el arquitecto Albert Speer construirían cuando llegase por fin la victoria. Quienes lo visitan se alarman al ver cuán alejado de la realidad se encuentra su líder. La naturaleza surrealista del lugar se confirma aun más cuando Hitler se casa allí; al día siguiente, él y su nueva esposa se suicidarían después de envenenar a sus adorados perros. Pero no fue solo Hitler quien siguió luchando hasta el amargo final: tal era su poder e influencia que el pueblo alemán actuó igual. ¿Cómo logró granjearse tanta lealtad asesina hasta el último minuto?

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