El coche del presidente

Adolf Hitler y su Mercedes 770K, Charles De Gaulle y su DS 19, Juan Pablo II y su ‘papamóvil’, Donald Trump y La Bestia, su limusina ultrasegura... Todos estos jefes de Estado le han proporcionado a sus vehículos un lugar en el gran libro de los automóviles. A veces los han utilizado para su propaganda, y algunos de ellos no han dudado en construírselos a medida.Seguridad, lujo, extravagancia, símbolo de poder: hay muchos motivos para el uso de estos vehículos con tecnología punta. Desde la elección de Barack Obama, el Gobierno estadounidense ha invertido 14 millones de euros en automóviles oficiales y ha multiplicado la realización de pruebas extremas con blindajes antiminas cada vez más gruesos y con motores cada vez más potentes inspirados en la aeronáutica y las carreras automovilísticas.Descubre los secretos de estas máquinas prestigiosas que han dejado huella en la Historia.