Los nazis y los animales

Adolf Hitler, Hermann Göring y Heinrich Himmler, y muchos oficiales nazis de alto rango, compartían una obsesión: los animales. En el ocaso del régimen nazi, Hitler se jugaba la vida todos los días abandonando la seguridad del búnker para pasear a su adorada perra `Blondi¿. Pero el interés de los nazis hacia los animales iba más allá del amor que sentían por sus mascotas o de las leyes que aprobaron para protegerlos. Experimentaron para crear el caballo de raza más pura, transformaron a perros pastores alemanes en instrumentos de terror, e intentaron resucitar al extinto y salvaje uro. Buscaban, en definitiva, controlar y purificar el reino animal, poniendo en práctica los principios de la eugenesia que posteriormente aplicarían a los seres humanos.